Una mirada filosófica a las nuevas tecnologías comunicativas

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23 May Una mirada filosófica a las nuevas tecnologías comunicativas

“Te acerca a los que están lejos y te aleja de los que están cerca”. Este era el sabio diagnóstico de una valiosa alumna cuando los Blackberry se colapsaron a escala mundial en el pasado octubre. Al no poder conectar con sus personas queridas a muchos kilómetros de distancia para afrontar un problema que le había surgido, aquella estudiante de filosofía había buscado ayuda y consuelo entre sus compañeras de clase y había descubierto en ellas —según contaba en su blog— un verdadero tesoro. Me impactó la frase de la estudiante y —según descubrí después— se trata de un lugar relativamente común entre quienes reflexionan sobre esto.

Las nuevas tecnologías comunicativas no solo transforman las categorías kantianas de espacio y tiempo —ahora el espacio es global y el tiempo es simultáneo—, sino que —al menos tal como veo yo las cosas— el individuo aislado típico de la sociedad moderna se está abriendo decididamente hacia los demás: hemos comenzado a escucharnos unos a otros y comenzamos a disfrutar de un estilo más democrático de vida.

Soy de la firme opinión de que estas nuevas tecnologías —Facebook, Twitter, iPhone y tantas otras marcas y variedades— no son solo entretenimiento, sino que son, sobre todo, comunicación, establecen lazos y relaciones entre las personas, crean comunidad. Como me decía la filósofa Sonia Rangel que vive en la megalópolis de Ciudad de México con más de veinte millones de habitantes: “Si no hubiera Facebook yo no me enteraría de lo que hacen mis amigos”.

En estas líneas quiero repensar brevemente cómo gracias a las nuevas tecnologías se están transformando el espacio y el tiempo en nuestra cultura y, frente a algunos alarmismos con poco fundamento, se está democratizando el conocimiento y fortaleciendo la comunicación entre los seres humanos.

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Artículo de Jaime Nubiola publicado en El Pulso Argentino, no 11 (diciembre 2011)