04 Sep Tema 2018: Rethinking the Future

En la juventud, se vislumbra el mundo en su grandeza y en su imperfección. Durante los años universitarios, el asombro convive con la insatisfacción y sientes el impulso para el cambio junto a una inseguridad constante del éxito de tus esfuerzos. Es ahí donde se ponen en pie las cuestiones relevantes: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué quiero hacer? Se te abren perspectivas y horizontes: conoces quién eres tú, qué papel juegas en el mundo y te planteas cambiar la sociedad, hacerla mejor.

Hace 50 años, esa misma inquietud llevó a un movimiento de contestación que derrumbó puntos de referencia llegando a confundir libertad con desenfreno y abriendo el camino a la actual sociedad líquida. Como todas las ideologías, tampoco el mayo del 68 hizo justicia a la auténtica grandeza de la persona humana. Para ser eficaz, cada cambio de paradigma necesita reflexión, necesita escuchar la verdad más profunda del corazón humano. Si no la “revolución” termina en caos y en escombros.

¿Eres un rebelde, un inconformista, un héroe? Es ahí, en la universidad, con tus amigos, en la calle, donde descubres tu vocación profesional, tu vocación social, tu vocación familiar, tu vocación divina y descubrirás que, desde ese sitio, puedes convertirte en protagonista de la historia.